viernes, 1 de mayo de 2009

Una ciudad sin verde, de entrada, ya está muerta.






El principal defecto de la Ciudad de México (y miren que tiene defectos) es su escasez de espacios verdes. Ahora con la crisis de la influenza, cuando todos los espacios públicos bajo techo están cerrados, los capitalinos padecemos más que nunca la necesidad de contar con más parques para solazarnos. Esto es grave. Todas la grandes capitales del mundo Occidental y del Oriental gozan de una enorme cantidad de paraques. Algunas de ellas, como mi adorado Berlín (ver fotos), hacen de sus multiples y hermosos espacios verdes causa de orgullo ante el mundo. Pero los mexicanos parecemos peleados con el verde. Desde tiempos remotos el ser humano ha aprendido a estimar los espacios verdes urbanos y a sacar buen partido de las ventajas que le ofrecen. Nuestra ciudad padece un acentuado déficit en esa materia y ahora con la crisis de los puerquitos moquilientos lo confirma y deja en claro cuáles son las necesidades ciudadanas respecto de esa cuestión.
Está de más decir que los espacios verdes públicos y también los privado son pulmones urbanos en los cuales las especies vegetales que los pueblan depuran y oxigenan el aire, librándolo de las impureza que les trasfunden los agentes contaminantes del medio ambiente. Asimismo, cuando nuestros ojos se posan en el colorido de los árboles y de las plantas, pueden descansar de la monótona acumulación de tonalidades oscuras producidas por el franco predominio de los grises que tiñen el hormigón y del invariable negro del asfalto callejero. Sí, El Oso Bruno también sabe ser cursi, amigos, pero sólo cuando la ocasión lo amerita

Pero no por cursi es menos certero. Sin costo alguno cuando son públicos, en esos espacios se puede desde descansar, meditar o leer, ¡hasta hacer ejercicio! (digo para quienes les gusta, yo soy re güevón). Se admiten a personas de todas las edades, desde la más tierna niñez hasta quienes ya transitan por etapas avanzadas de sus existencias, y digo esto para no abandonar la cursilería que le va bien a tan bello tema.

Pero todo en México ha de ser negocio y desinterés por el bienestar del prójimo. Por ejemplo, vivo en un departamento en una zona dizque residencial que no tiene un sólo espacio verde a su alrededor pero, eso sí, en el que no dejan de construir nuevos edificios de departamentos, mismos que no se habrán de vender en mucho tiempo, sumpongo, por la actual crisis, misma que empezó precisamente por culpa del desmedido crecimiento inmobiliario. Qué bueno que así sea. Del otro mlado del Periférico, si me asomo por la ventana, veo los horrendos edificios de oficinas de Telmex-Cuicuilco y de Elektra.
Es decir, enfrente tengo a los dos hombres más ricos de este desafortunado y, ahora, hasta apestado país quienes demuestran su pavoroso mal gusto no sólo con estas dos espantosas contruccciones, sino con su falta de sensibilidad hacia el entorno. Slim no ha movido un dedo para rescatar el olvidado parque que rodea a la pirámide de Cuicuilco el cual podría ser hermoso. Eso sí, junto a la plaza comercial de Cuicuilco (dinero, dinero, dinero, más dinero para este zoquete) levantó un repugnante "teatro" a manera de gran tunel blanco que afea la vista de singular forma. De Salinas (o de los Salinas, debería decir, por aquí también vive Carlitos) ni hablar. Sólo se han limitado a comerse espacio verde del de por sí maltratado Bosque de Tlalpan sin poner un cinco para la reforestacón del entorno.
¡Qué pedestres son nuestros pobres millonarios!


México necesita más verde, pero ni nuestros imbéciles gobernantes ni, mucho menos, nuestros avariciosos millonarios moveran un dedo. Seguiremos muriendo en esta enorme y deshumanizada ciudad, y eso independientemente de la epidemias de influenza porcina

2 comentarios:

Geraldina dijo...

Estoy de acuerdo contigo, además de que somos la única ciudad del mundo que entuba sus ríos!!! No hay nada como pasar una tarde en un espacio verde, pasto, árboles y agua! Mira las zonas residenciales nuevas, no tienen parques ni zonas verdes (p. ej. las "super nice" como Santa Fe)

Pero en el D.F. Oso, eso es de "naco chapultepequero" osea, eso de ir al parque es "cero nice", cómo crees que te vas a ir a echar al pasto? uyyyy se cae el pedigree. El chiste es la city gris no?, entre más cemento, más espejos y más foquitos tenga la ciudad más se parece a gringolandia.

Mientras aquí, con todo y los muchos espacios verdes, planean corredores de agua en las calles -entre la acera y el arrollo víal- para refrescar las ciudades y evitar la polución...
Te imaginas eso en Chilangoland? estaría llena de botellas de cloralex.

El Oso Bruno dijo...

Sí, esa es la otra geraldina. Estamos peleados con los verdes y con el agua. ¡Ayyyy Berlín!