domingo, 19 de abril de 2009

El día que Chávez lloró.....


Anular el voto puede tener efectos enormemente contraproducentes. Muchos ilusos que por ahí en el Feisbú andan promoviendo la anulación del voto creen que si la cifra de sufragios anulados crece más o menos considerablemente la clase política mexicana, tan noble ella, se va a poner toda apenada y se verá obligada a reconocer que no tiene legitimidad ¿Cómo es posible ser tan ingenuo? de verdad, pregunto, ¿Cómo es posible ser taaaaan bobo, taaaaaan mojigato? Nunca, repito, nunca en ningún lado el crecimiento más o menos sustantivo de la votación anulada ha sido piedra de toque para el fin de una clase política ni pára el inicio de reformas estructurales profundas. Los políticos suelen ser bastante cínicos. Denme una caso señores politólogos, un sólo caso, os lo suplico, de una nación que haya experimentado un cambio profundo tras una elección poco asistida. Al contrario. La estrategia de llamar al no voto ya sea anulándolo o absteniénose a beneficiado a dictadores y para muestra les doy el botón más reciente.

En 2005 hubo elecciones parlamentarias en Venezuela. La toda la oposición en su conjunto llamó a no votar o a ANULAR el voto. Hubo 75% (¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!) de abstención y se registró 5.7% (altísimo) de votos nulos. Pues les cuento que Chávez ese día no pudo dormir. Dicen que pasó toda la noche en Miraflores llore y llore clamando al cielo "Dios mío, soy un gobernante ilegítimo. Mañana mismo renuncio.......la gente.....no me quiere.....snif"

Obviamente estoy ironizando. Lo aclaro poque luego por ahí.....¡ahhh como son güeyes! A Chávez le importó un carajo que la gente no votará. Lo que sí hizo fue abusar de la mayoría absoluta que consiguieron sus partidos (ver imagen, los rojos representan a los chavistas) para hacer hasta la fecha lo que le viene en gana. Reitero: lo que le viene en gana. La oposición venezolana argumentó que la gran mayoría de los abstencionistas son opositores que acataron su llamado a no participar, e incluso para los observadores internacionales de la OEA y de la Comunidad Europea la abstención fue causa de preocupación y manifestaron sus dudas acerca de la validez de este ejercicio democrático en un comunicado de prensa, pero lo cierto es que NO PASÓ NADA.

Cerrar los ojos a los contundentes datos que nos ofrece la realidad es una actitud inmadura y ridícula. Soy realista. Un poco de cinismo es necesario en esta vida para poder sobrellevarla. Estoy seguro que en julio se va a registrar un abstencionismo histórico, quiza hasta del 70% o más. Se hablará mucho de la ilegitimidad y desprestigio de los partidos, de que hay que cambiar, de lo poco representativa que es nuestra podrida clase política. Las televisoras, aún con el berrinche trabado que hicieron con la reforma del año pasado, le echarán la culpa a los partidos y a las disposiciones que hicieron aprobar para prohibir la compra de espacios comerciales. Pero nada más. Al poco tiempo todo volverá a la "normalidad". Esa es la verdad y negarla es sencillamente pueril.

Otro grave efecto que tiene anular el voto en el México de aquí y ahora lo ilustró muy bien el diario Milenio ayer en una interesante nota, en la que reporta que: "La ultraderecha impone posición absoluta sobre el aborto Siete estados del país aprobaron leyes que ignoran derechos fundamentales de la población femenina, ante las cuales surgen ya procesos de inconstitucionalidad". Es decir, el no voto implica, para quienes creemos en la ampliación de las libertades, que dejaremos en manos de legisladores conservadores decisiones cruciales como la del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

No votar, además, ayuda a los partidos negocio a conservar su registro. En efecto, de manera por demaás injusta e inadecuada, en México los votos nulos no se contabilizan dentro de la llamada Votación Nacional Válida que es la que se usa para determinar que partdos sostienen el registro y cuáles no. A menor votación válida, menor el número de votos que los partidillos deben obtener. Por ejemplo, si vota sólo el 30% de los electores (cómo afirman varias proyecciones), los partidillos sólo nececitarán poco menos de 350,000 votos paa seguir medrarando del tesoro público. ¡Ésta cantidad de votos la consigo hasta yo! Anular el voto, por tanto, se hace cómplice involuntario de Dante Delgado, el Niño Verde, Elba Esther y (c)Anaya. ¡Eso nunca!

El wishful thinking es bueno, pero es poco útil para orientarnos a tomar decisiones en la vida si no atendemos también a la "Dictadura de los Hechos". Por favor dejen de ser tan naifs, amigos míos.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo la abstencion o la anulacion de tu voto no es la solucion. Pero, me parece igualmente sonyador pensar que "votar por el menos mal" va a cambiar mucho. Debemos proponer alternativas - cual es la tuya?

El Oso Bruno dijo...

Mi propuesta es pugnar por una ley de partidos que destierre las condiciones corporativas para poder obtener el registro (asambleas), evite darle dinero a los partidos que obtienen el registro previo a los procesos electorales y establezca la posibilidad de candidaturas independientes. Al ratito publico aquí mismo detalles de lo que digo.

Anónimo dijo...

Creo que hay muchos Mexicanos como yo que queremos hacer algo por nuestro pais y no esperar benevolencia de los partidos o los politicos. Quiza por falta de creatividad o educacion, solo podemos reconocer los sintomas mas no prescribir el remedio. Requerimos de un doctor que nos de la receta. Es por esto que espero tu entrada sobre tu propuesta. A
Aunque recozco lo feo de las "planchas" en reforma de AMLO, no puedo olvidar a Thoreau y su desafio de la autoridades. Que pasaria si los Mexicanos dejaramos de pagar impuestos? Porque pagar por un mal gobierno - ya ni seguridad no dan?
Ojala y tu puedas ser un doctor.

Anónimo dijo...

Pedro, estoy totalmente de acuerdo contigo, es patético ver a tanta gente supuestemente informada, decir con la mayor inocencia que no van a votar, como si eso fuera una buena forma de mostrar su desconfianza en los poíticos mexicanos, y el manejo que hacen los medios descalificando a todas las opciones de centro e izquierda no ayuda en nada, poooobres.

Anónimo dijo...

Pedro, estoy totalmente de acuerdo contigo, es patético ver a tanta gente supuestemente informada, decir con la mayor inocencia que no van a votar, como si eso fuera una buena forma de mostrar su desconfianza en los poíticos mexicanos, y el manejo que hacen los medios descalificando a todas las opciones de centro e izquierda no ayuda en nada, poooobres.

Enrique Vigil dijo...

Estimado Oso Bruno, ha sido buenísimo descubrir tu blog, gracias a una recomendación que en el suyo hizo Jesús Silva Herzog Márquez. Te felicito y esperemos que se mantenga por mucho tiempo.

Respecto a lo del "no voto", o "voto anulado", estoy de acuerdo contigo: no votar o anular, es hacerse cómplice de los partidillos negocio, pero además, favorecer la "gloriosa vuelta" del PRI. ¿De veras la gente querrá volver a ser gobernada por este partido de retrógrados ladrones?

Tampoco a mí me gusta ningún partido; iré a votar con un cierto sabor amargo al elegir la opción "menos mala". Aún así, no regalaré mi "no voto" a priístas o negociantes corruptos de la política.

Te mando un abrazo,

Enrique Vigil H.

El Papa John dijo...

PS si ca, pero la neta es que ya no hay ni en quien confiar.

Fíjate lo ridículo de la situación:

Hoy en día le conviene la absetención al PRI.

Pero en el 2006, la estrategia confrontativa y del voto del miedo le convenía al PAN.

Como son unos bravucones y unos idiotas, siguieron con su estrategia divisoria en el PAN y hoy se dan cuenta que de tanto cargar la mula ya estamos hasta la madre y ni queremos votar porque todos se la pasan de puercos aventandose caca, empezando por el mongolito de Germán Martinez y terminando por el retrazado mental de Lopez Obrador (con todo respeto para las personas con capacidades diferentes, que no tienen la culpa).

Así cómo?

Digo, yo no propongo que anulemos el voto. Lo que propongo es que ya mejor dejemos que se descarrile esta madre y que a todos nos agarre la lupe confesados porque tarde que temprano vá a tronar el pinche globo y esta punta de marranos va a acabar en una picota. Total, lo que es uno, mejor a brincarse la barda y a no tener casa allá arriba que agarrarse a chingadazos acá abajo.

Ni modo, mi estimado, cuando alguien se avienta una tan violenta como la del 2006, inicia procesos como los que estamos viendo. Cuando todos los contendientes durante aquello y, ya luego en los últimos tres años, el loquito de macuspana más el imbécil del chaparro enchilacomplejado que tenemos por "presidente", se dedican a echarle leña a la lumbre, pos el asunto se calienta.

Y cuando el asunto se calienta, a uno le cuesta trabajo creer que a esta chingadera se le quiera llamar democracia.

Y ni pedo.

Efectivamente, creo que andar mariconeando con lo de la "anulación" es una mamada. Ya mejor que a esto se lo lleve la chingada y ni pedo. No fué mi culpa, que conste.

Atte:
El Papa John

Eva dijo...

Abstenerse favorece a algunos partidos, anular favorece a algunos partidos y votar evidentemente también favorece a algunos partidos. Entre las tres malas opciones, yo prefiero la que dice que no soy indiferente pero que me rehuso a apoyar explícitamente a la partidocracia. Para eso es nuestro derecho a votar, para colgarle el simbolismo que se nos de la gana. Buena suerte a los demás escogiendo al menos malo.