miércoles, 30 de abril de 2008

Diálogo con el diputado Díaz Cuervo


El Sr. Diputado Jorge Carlos Díaz Cuervo ha respondido las inquietudes de este Oso de manera rápida, puntual y oportuna, lo cual mucho le agradezco y me obliga a reconocerlo como un legislador abierto al diálogo y al debate. Necesitamos más de estos representantes. A continuación, remito a todos el contenido de su respuesta, a petición expresa del diputado, con un breve comentario mío al final del texto, en negritas:

Estimado Oso Bruno, Es oportuno recordar lo siguiente:
La Ley para la Protección de los Derechos de los No Fumadores existe desde el 2003.
Pasó inadvertida porque le faltaron dientes, es decir, medidas coercitivas que motivaran su cumplimiento.

En diciembre del 2006, los socialdemócratas presentamos una iniciativa para garantizar el derecho de los no fumadores a espacios cien por ciento libres de humo de tabaco, sin embargo, y este es el meollo del asunto, previmos la existencia de aéreas para fumadores.

En abril del 2007, Fernando Espino Arévalo, líder del sindicato del metro y diputado del PANAL, presenta por tercera ocasión una iniciativa para prohibir la existencia de áreas para fumadores y convertir todo espacio público cerrado en cien por ciento libre de humo de tabaco.

Cinco meses después, en octubre del 2007, por unanimidad se aprueban reformas a la Ley para la Protección de los No Fumadores y a la Ley de Establecimientos Mercantiles, que fortalecen sensiblemente los derechos de quienes no fuman, pero dejan abierta la posibilidad (hasta un 30 por ciento) de que existan áreas para fumadores (separadas físicamente del área libre de humo de tabaco).

Hasta ahí, todos contentos. Sin embargo, aprovechando los amparos interpuestos por algunas cadenas de restaurantes como VIPS, en una reacción emotiva, el PANAL pone sobre la mesa nuevamente la idea de prohibir en definitiva la existencia de áreas para fumar. Sorpresivamente para muchos, el PRD, PRI y PAN se suman a esa idea y en un período extraordinario en febrero de este año, aprueban las reformas.

Es importante esta historia para sustentar nuestra afirmación: No hemos cambiado de posición. Los socialdemócratas defendemos el derecho de los no fumadores, sin embargo, nos parece que las personas que gustan del consumo del tabaco, pueden tener acceso a espacios adecuados que no vulneren derechos de terceros.

Yo reconozco que el ideal sería tener lugares ad hoc para los fumadores en todos los lugares, pero el problema es que los estudios de la OMS y de universidades que han tocado el tema (y que me permití remitirles hace poco) demuestran que no basta con tener espacios para fumadores y para no fumadores dentro de un lugar cerrado en común, porque el humo de los fumadores sigue afectando al sector de no fumadores, de ahí que se haya tenido que aplicar en un creciente número de países la extrema disposición de prohibir fumar en lugares cerrados.

Además, mientras el consumo de tabaco en México sea lícito, las personas que así lo decidan tienen derecho a consumirlo. NO ignoramos los efectos negativos que para la salud puede significar el consumo en exceso del tabaco, pero por favor, ¿cuántas cosas y placeres en la vida dañan la salud?

Esta explicación me parece, con todo respeto, algo estólida. Claro que las personas tienen derecho a consumir tabaco, pero sin perjudicar a terceros. El problema es de derecho elemental: tus derechos terminan donde empiezan los míos. Si tú fumas frente a mí, me perjudicas, punto, está demostrado científicamente. Reitero no encuentro en este frívoloc argumento tuyo el más mínimo espíritu de solidaridad que debe guiar a un partido socialdemócrata. Y que haya muchas cosas que nos perjudican, ¡Pues no es pretexto para tener más! Por eso ya hay restricciones (y, que bueno, va a haber muchas más) para limitar las emisiones de gases que provocan el calentamiento global; por eso conducir en estado de ebriedad trae muy graves consecuencias a los infractores; por eso no se puede tirar basura a la calle; y por eso…un larguísimo etc.

No confundamos lo que debe ser ley, norma y obligación, con lo que debe ser política pública. Fumar en exceso, como muchas otras cosas en la vida, puede llevarnos a la muerte. El concepto a fortalecer es "consentimiento informado". El papel del Estado, en todo caso es informar, educar y sensibilizar, no prohibir. Es en el terreno de las libertades en el que cada uno de nosotros debe tomar decisiones a partir de información veraz y oportuna. Me niego a aceptar un Estado papá, nana o institutriz. Me niego por principio a avalar leyes que prohíben y restringen libertades.

¡Ah caray! Pues aquí si contradices de lleno a la ideología socialdemócrata, cuya esencia es el articulación de un Estado bienestar, es decir, un Estado que garantice un mínimo de bienestar a la gente a base de imponer obligaciones: más impuestos a los ricos, límites a los derechos de los capitalistas, pagos extras a institutos de bienestar social (lo que en México es el IMSS, Infonavit, etc), imposición de salarios mínimos y una larga lista.

Según tu esquema ultraliberal, entonces bastaría con que el Estado desarrollara campañas de información a los empresarios para que procuraran dar asistencia médica a sus empleados -si quieren- y que dejara de ser una obligación pagar cuotas a la seguridad pública, y no habría más que hacer una campaña para concientizarlos de los males de la contaminación y dejar de imponer multas a los cochinos, y así un mundo de cosas.

Estimado Jorge Carlos: me resultas un verdadero ultraliberal, aún más radical que el liberalismo en el que yo creo. Eres un auténtico fundamentalista. Yo, como liberal no ortodoxo, creo que aunque el Estado debe estar muy bien acotado, hay obligaciones a las que no puede ni debe renunciar. Así lo han visto hasta Reagan y Thatcher. Y uno de ellos es la salud pública. Por muy liberal que se sea, un Estado no puede dejar de combatir con regulaciones fuertes al calentamiento global, ni debe dejar de establecer un mínimo de cuidados médicos gratuitos para la población desprotegida. Del mismo modo, tiene la obligación de cuidar a los terceros que se ven afectados en su propiedad, derechos o salud por acciones arbitrarias de los individuos. El caso de los no fumadores frente a los fumadores es uno de ellos
.

Para los socialdemócratas existe una enorme brecha entre prohibir y regular.

Toda regulación está hecha a base de prohibiciones y limitaciones, y esto es bueno tanto para los socialdemócratas como para quienes no lo son.

Nos pronunciamos por lo segundo, es necesario regular el consumo del tabaco en espacios públicos cerrados de tal manera que se garanticen los derechos de los no fumadores a espacios limpios, nadie se opone a ello, lo que es un exceso, una posición extrema, es prohibir su existencia.

Nadie habla de erradicar la existencia de nada, hay que aclararlo, nadie pide que se prohíba el consumo del cigarro. Lo que sí hay que destacar, es que un Estado responsable (socialdemócrata o no) debe prohibir actitudes que atentan contra la salud de sus ciudadanos. Reitero, no se prohíbe la producción venta y consumo del tabaco, sino su consumo en lugares públicos cerrados donde puede perjudicar la salud de los no fumadores. Repito no es una arbitrariedad, es defender el más elemental precepto del derecho: tus derechos terminan donde empiezan los míos.

En efecto, las experiencias en otros países enriquecen el debate y son referencia, más no recetas. Por ejemplo, España, desde mi punto de vista, optó por un modelo de regulación mas tolerante y respetuoso de las libertades.

En España está TOTALMENTE prohibido fumar en espacios de trabajo y lugares donde de manera involuntaria asistan personas no fumadoras. La discusión actual en España gira en torno a que en restaurants grandes hay un espacio del 30% para fumadores. El problema es que, reitero, todos los estudios hechos por científicos han demostrado que esta medida es INSUFICIENTE. Es obvio que los lobbyngs tabacaleros trabajan muy duro (sobre todo, aliándose a los partidos de derecha) para evitar que se impongan restricciones y en España como n potros países han tenido éxito, pero estamos hablando de estudios realizados con métodos científicos. ¿Los conoces? ¿Qué opinas de los que les mandé, el realizado por la OMS y el de la Universidad de California, donde demuestran la insuficiencia de la medida de dedicar un espacio predeterminado a los fumadores en lugares cerrados?

Por otra parte, reiteras otra vez el argumento de imponer a libertad a ultranza en detrimento del bienestar social. Dime, por favor, ¿Te consideras tú mismo de derecha?

Respecto de los amparos, además de ser un instrumento para hacer valer posibles violaciones a garantías individuales, como por ejemplo a no ser discriminado ni a recibir penas excesivas o trascendentes (aquellas que se imponen a alguien por la conducta de un tercero), es una forma válida de visibilizar una protesta.

Una protesta egoísta y si me lo permites con visos de vulgaridad y prepotencia, como los que desplanta la periodista Tere Vale o algunos diputados perredistas al encender sus cigarrotes en el salón de sesiones o en una conferencia pública. Insisto que aquí usan el argumento de la libertad a ultranza para escurrir el bulto del asunto central: afectan la salud de terceros. Y, repito, si la libertad a ultranza es el bien fundamental a proteger, entonces también legislen para erradicar las multas y castigos contra los contaminadores, contra quienes tiran basura en la vía pública, o contra quienes propalan el sida de manera consciente.

No, estimado amigo que se dice socialdemócrata, el Estado tiene un mínimo de obligaciones sociales que cumplir. Hasta Thatcher lo sabía.

Además, estoy seguro que, una vez publicada la Ley General para el Control del Tabaco, aprobada en el Senado de la República el mismo día que en la Asamblea se prohibieron las zonas para fumar, será necesario rectificar. El artículo 27 de esa norma de aplicación general en todo el país establece que "todo establecimiento con acceso al público, deberá destinar un área para fumadores". En efecto, para el legislador federal, ni siquiera es potestativo, es una obligación el establecimiento de áreas específicas para los fumadores que se encuentren o al aire libre, o en espacios cerrados pero separados físicamente de las áreas libres de humo de tabaco. Las entidades federativas tendremos 90 días para hacer las adecuaciones correspondientes a nuestros ordenamientos locales.

¡Pues córranle a rectificar todo lo que tengan que rectificar, y mientras más pronto lo hagan, más rápido protegerán la salud de los capitalinos!

La batalla legal será larga. Estamos convencidos que la plataforma de nuestro partido nos obliga a defender las libertades y a evitar cualquier forma de discriminación e intolerancia.

Aquí te haría una nueva petición: por favor, danos a conocer el estado actual de la declaración de principios del Partido Socialdemócrata, porque con tantos cambios ya no me queda claro cuales tienen ahora, y en su página web no están colgado este documento básico. Ahora bien lo que tengo claro es que ustedes tienen un concepto muy “sui generis” de socialdemocracia (lo mismo hace Dante Delgado, por cierto). Esta muy bien, perfecto, ¡Qué bueno! Así un liberal no ortodoxo como yo podría tener cabida en él. Pero si es fundamental que definan cual es para ustedes el papel que debe tener el Estado en el desarrollo nacional y en garantizar mínimos de bienestar a la población, y en qué proporción debe regular (con las prohibiciones y limitaciones que eso, inevitablemente, ello implica) la vida de los individuos que vivimos en sociedad y si para ustedes es válido el precepto: tus derechos llegan hasta donde empiezan los míos.

Independientemente de si somos o no fumadores, defender y promover las libertades, tanto de los dueños de establecimientos para hacer las inversiones y adecuaciones necesarias para ofrecer espacios para los fumadores, como de los y las consumidoras a decidir si entran a un lugar libre de humo o a otro en donde se tolera fumar, es nuestra agenda.

Jorge Carlos, tú sabes perfectamente bien que por interese económicoss ningún comercio o restaurant que funcione en un espacio cerrado dejaría, voluntariamente, de aceptar fumadores. Perderían clientela. Por eso los socialdemócratas (los normales, no sé los "sui generis") imponen restricciones a los derechos individuales, por que privilegian la lógica del bienestar social al estrictamente comercial o económico.

No puedo dejar de señalar el tono en que los radicales anti tabaco se expresan. Cada día es más evidente que su lucha dejó de ser a favor de los no fumadores, y que su cruzada es en realidad en contra de los fumadores y del tabaco mismo. Destilan odio e intolerancia.

Perdóname, pero más odio e intolerancia he visto yo en actitudes prepotentes como la de la Sra. Vale y la de los diputados perredistas. Es exactamente la misma grosera y antisocial actitud del “Me vale madre” del gobernador Emilio González. ¿No crees? ¿O será que a Vale también le vale?

Están en su derecho, por supuesto, pero entonces deben revelar ese objetivo. Es muy distinto defender los derechos de los no fumadores, a promover la prohibición del tabaco. Si ese es su objetivo, den la batalla en donde la deben dar, en el Congreso de la Unión para que se incluya al tabaco como sustancia prohibida en la Ley General de Salud.

¿Cuándo, dónde y quienes están promoviendo la prohibición del tabaco En México? Explícame, te lo ruego, por que esa no me la sabia

Vivir, también es dejar vivir.

¡Sííííí! ¡Exacto! ¡Ese es el quid de la cuestión! VIVIR ES DEJAR VIVIR, así que, te suplico, no fumes ni en mi presencia ni en la de mis hijos.

Jorge Carlos Díaz Cuervo PD.

Estimado Oso Bruno, favor de copiar a tus contactos interesados en el tema.


Por supuesto, amigo, hecho está y te reitero mi profundo agradecimiento por haberte tomado la molestia.

1 comentario:

Héctor dijo...

Estimado Pedro, terminaste goleando y exhibiendo a Cuervo. Muy bien argumentado. Dicen que sus padres no tienen ojos. Hasta hay un dicho que lo comenta.

Héctor Castillo Juárez