martes, 30 de octubre de 2007

El Ingreso Básico Garantizado es una Falacia




Lo siento amigos, pero de la manera más respetuosa hacia todos ustedes debo decirles que por más que le pienso y por más que leo papers de sus defensores, no alcanzo a entender los beneficios de la propuesta de establecer a escala constitucional una ingreso básico garantizado, idea aún muy en boga en los círculos “progres”, pero que en Europa no ha podido avanzar a pesar de los esfuerzos de algunos (ni de lejos, todos) partidos de izquierda, y pese a que en Brasil se haya aprobado(en 2005) la llamada "Ley Suplicy". Por cierto, es falso que se haya aprobado una reforma al respecto a nivel constitucional.

La realidad es que con un ingreso básico tendremos en un país pobre como México a 40 millones de personas viviendo subsidiadas. ¿Y de que cantidad estaríamos hablando como subvención? En España, la peregrina idea del PSOE (enterrada, por cierto, ante la inminencia de las generales) consistió en entregar a cada individuo 421 euros mensuales per capita, que es el cálculo que se hace como límite del umbral de pobreza. Si alguien cree que un mexicano seguirá trabajando y creando la misma riqueza que ahora cuando se le quiere proporcionar una subvención equivalente o mayor al sueldo mínimo en México solamente "por existir", es que no ha entendido nada.

El ingreso implica riqueza permanente y asegurada, para cuyo disfrute hace falta tiempo libre al que no se estará dispuesto a renunciar a menos que se incrementen sustancialmente los salarios. Pero un incremento de salarios en países con una productividad tan reducida, sólo permitirá crear empleo en los sectores que generen un mayor valor agregado. El resto de actividades simplemente desaparecerán, pues la gente no querrá trabajar a cambio de unos salarios tan reducidos.

¿Pero acaso supondrá el desempleo un serio problema para ellos? No, pues cuentan con un ingreso básico permanente que les permite, incluso, recurrir al mercado crediticio para consumir con cargo a su renta futura. En otras palabras, habrá sectores inmensos de la población que consumirán pero no producirán. Habremos creado una casta de rentistas cuyos ingresos no procederán de la creación de nueva riqueza, sino del expolio de la que otros han generado, cada vez menos, por cierto.

Sencillamente, México dejará de producir o, mejor dicho, dejará de dedicarse en su mayoría a la producción de riqueza. La inversión extranjera se desplomará ante unos salarios no remunerativos que, para más señas, tendrán a los países asiáticos y euro orientales como certera competencia, lo que acarreará una descapitalización al por mayor del país, con la consecuente ruina económica.

El efecto más grave, con todo, sería, como lo comenté en una pasada comunicación, el desmedido crecimiento del Estado y de sus burocracias, así como el atrofiamiento de la iniciativa individual.

La renta básica es un expolio. Un sector consumirá los que otro haya producido sin que aquel entregue nada a cambio. Alguna brillante mente política tendrá que cuadrar este maravilloso círculo: algunos mexicanos seguirán trabajando igual, ahorrando igual y consumiendo menos, mientras que el otro no trabajará, pero consumirá más. En otras palabras, se espera una parte trabaje lo mismo que ahora para ser menos ricos y que la renta diferencial se le regale a un sector no productivo.

Otra reacción será el aumento en el consumo y la reducción del ahorro. ¡Cuidado con las trampas del dizque “fortalecimiento del mercado interno”!. Son conocidos los efectos devastadores que han tenido en América Latina estas políticas de fortalecimiento del mercado interno: inflación galopante, depreciación de la moneda y crisis generalizada.

Y las causas de esto resultan sencillas de entender: la cantidad de bienes producidos en México habrá disminuido, pero aquellos que han dejado de producir podrán seguir consumiendo; de modo que habrá menos bienes y más gente que los quiera.

En definitiva, tanto vía reducción de la oferta de trabajo cuanto vía reducción de los ahorros, México verá disminuir notablemente su acumulación de capital. La estructura productiva transitará hacia un esquema mucho menos intensivo y mucho menos productivo.

Evidentemente, dejo al margen varios factores que todavía empeoran más el escenario.

Primero, las posibles consecuencias políticas y sociológicas de la medida. ¿Aceptarían los mexicanos productivos mantener a los no productivos nada más porque sí? ¿Les seguiría resultando rentable seguir trabajando, o creando empleos, o invertir en México?

Segundo, si metemos toda esta bomba en medio de un escenario de expansión del crédito como el que vivimos y hemos vivido las consecuencias pueden ser trágicas. El ingreso Básico generará unos enormes incentivos al endeudamiento en todo el mundo. Con un endeudamiento creciente, unas transferencias gubernamentales infames y unos salarios mantenidos artificialmente altos a través de los subsidios, cualquier crisis llegaría para quedarse durante mucho tiempo.

Las ideas que Parijs y Vandervourgh expusieron hace más de veinte años son muy atractivas y provocadoras, pero nos llevaría a todos a la ruina. El Ingreso Básico es una trampa mortal.

La Vértebra del Vocabulario



El paupérrimo léxico del habla cotidiana del mexicano se reduce a un puñado de palabras, y a pesar de esto, la comunicación se establece de manera perfecta y sin ambigüedades. Este milagro de lexicología se logra gracias a las "palabras comodines", palabras de usos múltiples que permiten a la persona expresar todos los matices del pensamiento humano, es más, algunos aseguran que sin estos maravillosos vocablos, envidia de las llamadas "personas cultas", no sería posible expresar los sentimientos más profundos del hombre.

Esta vez nos ocuparemos de uno de estos vocablos, quizá el de más alto valor por su gran número de acepciones y al cual muchos etiquetan de "indispensable" en el habla de los nativos de la Tierra del Sol. Nos referimos a la muy noble palabra "Verga".

Como la mayoría de las llamadas "palabras groseras", verga tiene relación con los genitales, en este caso del pene de los mamíferos, sin embargo, se le relaciona en la mayoría de los casos con el pene del toro.

Su origen se remonta al latín "virga" (Se dice que Julio Cesar exclamo ¡Virga Valem! y no ¿et te Brute? cuando sintió el puñal de Bruto), voz que significa en dicho idioma rama, vástago, retoño. Estas palabras, con un mínimo de imaginación, podríamos relacionarlas con el miembro masculino. Pero también en Castellano tiene otras acepciones, así vemos que al palo delgado sin hojas también se le llama verga, al igual que en términos marinos, al palo al cual se asegura el grátil de la vela, o también al palo mayor de la mesana que no lleva vela. Todo esto nos lleva hacia una figura fálica, y revisando el diccionario, nos encontramos que hasta existía una unidad de medida llamada la "verga toledana", que equivalía a dos codos, que si tomamos a ésta como la distancia entre el codo y el extremo de la mano, podríamos pensar ya en exageraciones grotescas de mentes o bien pícaras, o bien con poco sentido de la proporción.

Lo que sigue ahora es una lista de los principales usos (y algunos de los abusos) de este prodigio de la lexicología castellana.


EXCLAMACION:
Quizá sea este el uso más frecuente.
¡A la verga!
Exclamamos cuando ve venir una situación que puede traer problemas,
• ¡A la verga, se robaron la lana!

Y su variante
¡Verga!
Que se utiliza cuando ocurre algo inesperado, o aparece algo grande:
• ¡Verga!, fíjate en el tamaño de esa cosa.
Algunos utilizan una variante que nos parece algo apochada:
• Vergation! (pronúnciese "vergeichon")
y hasta en portugués:
• Vergaçao! (pronúnciese "vergazao")


ADVERBIO DE CANTIDAD:
Verguero (Muchos)
• Necesito unas revistas viejas...
• No te preocupes, mamá tiene un verguero en casa.
También es frecuente:

Vergueral
• Vamos pa’l cine que hoy es domingo!
• Dejalo pa’ mañana porque hay un vergueral de gente haciendo cola.
o cuando ya las cantidad es realmente grande:
Revergueral
• Mirá metiste la planilla de solicitud de empleo.
• Sí la metí, pero había un revergueral de gente en el mismo plan.
y otro que también suena:
...es verga!
• Mira, ¿vamos a invitar a comer Miguel González Compeán?
• Pero tú pagas, ¡porque ese Ca' lo que come es verga!
Irónicamente:
• Bueno, creo que Felipe es buen presidente.
• ¡Sabes verga!, si es bien teto y bien pendejo.
Para expresar amor o en momentos románticos,
• Me gustas una verga, mi amor!
• ¡Ay, como eres!

ADVERBIO DE LUGAR:
De cercanía:
En la verga esta (Aquí)

En un juego de dominó:
• ¿y por qué se cuentan todos los puntos?
• ¡Porque en la verga esta se juega así!
También en otra secuencia,
El papá se despierta a la 4 de la mañana y sorprende
a su hijo con los amigotes bebiendo y jugando dominó:
• ¡Se me van todos ya, en esta verga no se juega más, no jodan!
De lejanía:

En la verga aquella (allá)
• Mira, ¿Encontraste los tacos de cohinita?
• No ca',¡ en la verga aquella no había un coño!

SUSTANTIVO INDEFINIDO:
• Pásame la verga esa.

ADJETIVOS CALIFICATIVOS:
Diminutivo:
Verguita (algo o alguien pequeño)
• ¿Viste el nuevo carrito de la Ford?
• Está bonito, pero es una verguita.

Aumentativo:

Vergota (algo o alguien grande)

En la estación de policía
• ¿Cómo era el sujeto que lo atracó?
• Era una vergota como de dos metros.

Para indicar que alguien es travieso o inquieto:
... es una verga seria!
Una conversación entre dos domésticas:
• ¿Cómo te va en la casa de los Lajous Loaeza?
• Bien, pero tienen un muchachito que es una verga seria.

PARA EMPEZAR PELEAS:
• ¿Cuál es la verga???

PARA TERMINAR PELEAS:
• Deja la verga, ca'.

DESPECTIVO:
• ¡La verga esa no hace nada bien!
En grado superlativo:
• ¡La reverga esta no sirve pa’ un coño!

PARA INDICAR DISTURBIOS, PELEAS:
• Y en Oaxaca se prendió un verguero...

PARA INDICAR DESORDEN:
• Los ladrones dejaron la casa vuelta un verguero

DETERIORO:
• Después de las elecciones, el país quedó vuelto verga
• Bueno, el que quedó de la verga fue el mago Ugalde del IFE
También,
• El acné le dejó la cara hecha verga.

EBRIEDAD:
• Jorge Javier Romero salió hecho una verga de su boda

VENGANZA:
• ¿Así es la verga?, ¡Ya verás, cabrón!

ADVERTENCIA:
• Ten cuidado y una verga, pues

VELOCIDAD:
• El carro iba de vergazo por la México- Acapulco...


INCREDULIDAD:
• Ayer te fui a buscar para ir al cine.
• ¡La verga, qué! Pinche mentiroso


SORPRESA DESAGRADABLE:
• Mira, ayer vimos a tu vieja con otro cabrón.
• ¿Cómo es la verga?
Dependiendo de la entonación puede indicar también duda.
• En el pleistoceno ya existían los pterodáctilos.
• ¿Cómo es la verga?, dilo más despacio.

Denota gran preocupación:

Ca', se llevó la grúa tu coche

¡No mames esa verga!


EXCLAMACIÓN DE TODO BUEN CÍNICO:

Oye, Aguirre, ya no te quedan partidos, piche vividor.

¡Me vale verga! Ay un chingo de APNs


ALGUIEN EXPERTO O MUY BUENO EN ALGO:
• ¡Ese Chucho Silva es la verga de la Ciencia Política!
• ¡Aunque a veces come mucha verga! (es decir, es muy mamón)

LA VERGA FUE FUNDAMENTAL EN EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA


1) La versión que Rodrigo de Triana contó a su esposa en España:
Resulta que una de esas madrugadas, acabado despertar, me saque la verga por la borda pa miar y como ya ves que es tan larga, se raspó con algo duro, dándome cuenta que, por fin ,habían encontrado el nuevo mundo y de allí el grito de ¡Verga!, que pasó a la historia, por razones desconocidas, como ¡Tierra!

2) La que cuentan los marineros que le acompañaron:
Por otra parte, parece que a Rodrigo le gustaban mucho las mujeres y a éstas la verga de Triana, y de allí que "la verga de Triana" quedó como expresión de algo bueno.

También:
• Daniel Sánchez es la verga tiesa de los negocios.
Asimismo,
• El televisor está vergatorio.
Y si es triple algo,
• El televisor es trivergatorio!
Esto es, buen sonido, buena imagen y buen color.

EL VERGA PARA INTELECTUALES:
Cuando alguien quiere decir que algo es muy bueno, pero está ante un auditorio muy selecto, puede decir el latinazo (se dice que muy utilizado por Octavio Paz y Alfonso Reyes):
• Ab vergatarium ovo (el güevo vergatario)

ASCO:
Al ver salir una cucaracha del plato de comida (o a perredistas bloqueando Reforma):
• Eeerga! (la "a" casi no suena)

ENVIDIA:
Al ver a alguien con camisa nueva, el envidioso la toca y dice
• Iiiirga, camisita nueva!

DESACUERDO:
• Entonces tú vienes mañana.
• ¡Verga sí, como no! ¿y por qué no le dices a ese güevón inútil de Mondragón, que no hizo un carajo ayer?

DESALIENTO:
• Mira, tronaste el examen.
• ¡Así es la verga!, no puede ser.

AL VER UNA MUCHACHA EN MINIFALDA Y BUENAS PIERNAS:
• ¡Ve esa verga, ca'!

Correctivos:

"Papá me daba cuatro vergazos cada vez que decía una grosería en la casa."

"Y después me decía: otra grosería y no te acabas los vergazos que te voy a dar"

Vergajazo aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (ed. 1984):
"Golpe dado con un vergajo"
y vergajo:
"Verga del toro, que después de cortada,
seca y retorcida, se usa como látigo."

LASTIMA:
Cuando alguien va a matar a alguien, el piadoso exclama:
• ¡Aaay verga, no lo mates!

SALUDO:
• ¿Cómo está la verga?
la respuesta sin lugar a dudas será:
• Como una verga! (si se está bien)
O también:
• ¡De la verga! (si esta mal)
• ¡Vuelto verga! (si hay mucha prisa)


FASTIDIO:
• A la verga, este pinche Pejelagarto me tiene hasta la verga!

REFERENCIA:
Al indicar un sitio,
• ¿Dónde queda la oficina de Alternativa Socialdemócrata?
• Ves la verga esa, bueno, al lado.

CONDICIONAL:
• ¿Vas a venir a trabajar mañana?
• ¡Pero sólo con la verga!
INCONDICIONAL:
• ¿Vas a votar por el PAN?
• ¡Ni con verga!
BURLA A AFEMINADOS:
• Aaaay verguita nena, con sandalias y todo

EXTRAÑEZA:
• ¿Cómo ves que el pinche PRI quedó en tercer lugar?
• ¿Qué verga, no?

COLECTIVO:
• ¿Fuiste a la fiesta de ayer?
• A güevo. Si yo llevé el chupe, los discos y toda la verga...

BLASFEMO, IRREVERENTE:

En el hipódromo:
• ¡A Dios, tan verga, se le fue el caballo!
• ¡Qué se lleve la verga a la Virgen!

CUASI OCURRENCIA DE UN HECHO:
• ¡El ca' ese no se mató de verga!

CUASI OCURRENCIA DE UN GOL:
• IIIIRG! ("verga" degenerado)

EMBARQUE:
• ¿Cómo deja al país Fox?.
• Cá', ¡qué buena verga nos metió ese ranchero del carajo!

NEGACION IRONICA:
• Préstame una feria...
• ¡De verga! No eres buena paga

RECOMENDACION A VIAJEROS:
• Bueno, ya saben. Cualquier cosa y, verga, me llaman

SERVICIAL:
• Cualquier verga estamos a la orden

RECORDATORIO:
• Mira, vamos pa’l cine en la noche.
• Sí, pero con mi hermanito, ¡ya sabes como es esta verga!

COMPLEMENTO INDEFINIDO DE UNA FRASE:
Ayer me estaba comiendo un sope y verga, cuando de repente me llamaron del hospital.

El "y verga" se añade a pesar de que sólo estaba comiendo pan. Es como para hacer más larga la oración, pero no tiene ningún significado.


Exclamación Poética:
• ¡Vergas azules!
• ¡Esa verga de ristre y sombra!
• Con el ocaso inapelable, verga, ¡un camino de sangre!
• ¡Verga parada, que origen eres de toda esta riada!

Como referencia a un hecho anecdótico o histórico:

• ¡Me tienes que contar esa verga!
• Narraré la verga que pasó en Troya (Homero)

La acepción edípica no podía faltar
• ¡Vergas madres!
• ¡Ayyy, hijo de la verga!

Peligro de atragantarse con algo:
• El pendejo de Bush casi se ahoga con la verga esa (el Pretzel)

Indispensable elemento para la sátira:
Ahora, me devuelves la presidencia del partido
Ándale, ¿y desde cuando eres tan verga, Paty?

Sentimiento de terror o angustia:

Pinches gringos, sintieron la verga el 11 de septiembre

La machista freudiana:
¡Pinches viejas! , nos tienen una envidia de la verga

Y, por el contrario, insospechado atributo femenino:

¡Qué verga le dio Elba a Madrazo!

Para denunciar hipersensibilidades antipáticas:

¡Pinches Musulmanes, no se le puede tocar ni con verga! (Benedicto)

Cuando no hay posible respuesta

¿Donde están las llaves?

Sepa la verga

En Gastronomía:

¡Puaaaaj, esto sabe a verga!

O, por el contrario:

¡Que verga sabe esto!

Seres mitológicos:
Una verga de dos cabezas.
Una muerde
La otra escupe
si te acercas, te saluda
Ven, mira, dale un besito

Revés inesperado
El Peje sentía que a güevo iba a ganar y ¡verga! que pierde el pendejo.


Bélico: para definir importantísima la diferencia entre táctica y estrategia

Victoria táctica...

¡El ejercito israelí si que repartió verga en Líbano!

...Pero derrota estratégica

¡Y, con todo, valieron verga al final de cuentas!

Comparativo eficaz:

Mira Leonel, tú eres verga, pero yo soy más, ¡porque soy verga parada!

Y hasta para cursis sirve:

Si piensas que el amor es pura verga, te equivocas, ¡también es ternura y cariño!


Vergas Disfrazadas:
Los fresas, panistas, niñas bien y demás pudorosa fauna ha optado por ocultar, de manera pusilánime, tan noble palabra con todo tipo de argucias.
• ¡Berta!, va a ganar el naco de Andrés Manuel
• ¡Verde qué! dame mi cambio
• ¡Ya valió Burger King!
• ¡Nos llevo el averno!

Una variante muy original y fina es "Vertical":
• ¡Vértical!, ya me acordé del nombre del actor!

De uso frecuente en los niños es el "a la vé...", clara referencia a "a la verga!", refrenado, cortado a tiempo para no decir la "palabrota". Se escucha mucho cuando se hace una burla,
• A la veeee..., no se sabe la lección!


Con disfraz o sin él, "verga" es una palabra muy útil, la lista de usos es aún más larga, y crece con el tiempo. Verga definitivamente es uno de las palabras de mayor futuro y prosperidad en la jerga de verga esta que tenemos los mexicanos. Cuidémosla, puesto que si algún día nos faltara podríamos perder el habla (y otras cosas también, desde luego)
Desde luego, tú también tienes tu verga ¿qué esperas para ponerla en la lista?

...y se acabó esta verga!

'yanse a la ver...

lunes, 29 de octubre de 2007

Los "Progres": ¿Plaga del Siglo XXI?



Hay una manera de ser y actuar que está de moda desde hace tiempo en ciertos círculos intelectuales, políticos y/o de “opinadores Esta “pose” o fachada, que no filosofía, es la denominada “actitud progre”.

¿Qué es un "progre"? Principalmente, un “fundamentalista del maniqueísmo”. Todo lo que ellos dicen y piensan es lo bueno, moral y correcto, todo el resto es lo malo e inmoral.Se trata de un individuo movido por supuestos nobles ideales políticos. El progre está especialmente interesado en conceptos tan loables como la solidaridad, la libertad y la igualdad (¿y quién no?) pero, en su compromiso con tales conceptos es sólo una hipocresía, un frontis. Esta incoherencia entre formas y fondos se traduce en una degradación de la conducta.

El "progre" parte de una absoluta arrogancia intelectual y moral. Se cree dueño de la verdad y del "monopolio del buen corazón", como decía Giscard. Postulando tolerancia arriba a la más completa intolerancia. Defendiendo la inclusión llega al sectarismo más cerrado. Pregonando la solidaridad se establece en un individualismo egoísta. Haciéndose pasar por demócrata y de criterio abierto, simula un fundamentalismo maniqueo, en donde todo lo que el piensa y dice es lo bueno, y todo lo que se le opone es lo malo.

Al “progre” le encanta desafiar al mundo diciendo que es de “ideas avanzadas, con la actitud que esto entraña". Pero ente ellos se ha puesto de moda ser de “izquierda light”: socialdemócrata, ecologista, altermundista, etc. Todo esto con base en una notoria superficialidad intelectual. Desde luego, Para el "progre", la forma, la pose, es lo definitivo. El fondo, no importa.

Sí, el "progre" es, en esencia, un impostor. Un hipócrita que se escuda en santos valores para descalificar y anular a todo aquel que no piensa como él. Un individuo superficial y frívolo que pretende ser dueño de un alma profunda y generosa. Vicent Verdú señaló hace poco que “Si el izquierdismo fue la enfermedad infantil del comunismo, el progresismo encarna la enfermedad senil del izquierdismo”. El "progre" es, en esencia, un eterno adolescente, y como tal es un sujeto lleno de contradicciones. Piensa que es el único coherente en toda la tierra cuando es contradictorio de principio a fin. Además, hay que destacar su instinto de rebaño porque un "progre" sólo no es nada: necesita rodearse de los suyos, necesita un consenso antes de pronunciarse. Pudiéramos afirmar que el progre va a la contra, que ante todo es disidente y crítico, pero en realidad no es nada sin su cohorte. El "progre", muchas veces, no puede decir lo que piensa por miedo al "qué dirán los míos, o los otros, o los de de más allá".

A pesar de amar las ventajas del capitalismo y de ser un acérrimo defensor de causas contemporáneas de la libertad (mantrimonio gay, feminismo, eutanasia, aborto, drogas, etc.) el “progre” se impone como deber odiar al “neoliberalismo”.Como el "progre" es superficial en esencia, para él es mucho más cómodo definirse por oposición, es decir, por lo que no es y rechaza; si se ve obligado a expresarse en positivo, quedará reducido a una retahíla inconexa de proposiciones deslavazadas.
Si un “progre” tiene la aspiración de ocupar un puesto público, es bueno, por que él es bueno y lo ve como un” sacrificio”. Pero si el aspirante no es de la “secta”, entonces es un vulgar ambicioso oportunista y chambista. Desde luego, siempre cuidadndo la pose, leerá exclusivamente los libros, verás las películas y citarás a los autores que estén de moda o que sean aprobados por las reglas de “Corrección Política” de su secta.

El "progre" dice luchar por la tolerancia y la inclusión, pero sólo es tolerante e incluyente con los que piensen como él o ella. Para la “derecha”, utiliza una serie de bonitos adjetivos: facha, machista, oportunista, violador, derechista, neoliberal, pro israelí, etc. etc. etc.Los “progres” estigmatizan al “neoliberalismo” y a todo lo que entra en su lógica como “derecha” como parte del “pensamiento único”, sin darse cuenta de que el único pensamiento que aspira a ser verdaderamente único es precisamente el de su secta. Esto es porque el "progre" es dogmático, quizá mucho más que el conservador. Por eso está constantemente peleado con la realidad. Lo que cuenta son las cosas como ellos las ven o como ellos quisieran que fuesen, no como son en realidad. En todo "progre" perfecto hay un candidato a seminarista frustrado que acompaña todo lo que dice y escribe con un molesto tufillo de moralina.

El “progre” considera que en la política solamente hay un camino para conseguir las cosas: el que dictan sus bellos ideales. Cualquier negociación es mala, a menos que la hagan ellos, por supuesto. Pero nunca acaban de asimilar la lección fundamental de la vida: no todo es línea recta, también hay marchas atrás, aperturas, curvas, cierres. Pero un progre, por lo general, es un obcecado. Reitero: se ha quedado, intelectualmente hablando, en la adolescencia. Tiene fórmulas mágicas. Todo será suave y pacífico, encarrilado en línea recta hacia un futuro sin sombras.

El “progre” jamás escucha los argumentos del contrario. Por lo general, recurre a la estridencia al defender sus posturas: grita, manotea y siempre busca monopolizar la palabra en las discusiones. Descalifica a priori cualquier opinión distinta a la suya. Es incapaz de ver la complejidad del mundo. No saben ver que no todo es igual a todo, que no existe una tendencia única en la vía de la historia. Los buenos historiadores ya lo sabían. Los intentos de mejora provocan, a veces, catástrofes. Hay avances y retrocesos, ciclos. La vida es complicada e incierta.

Esto ya lo sabía Platón, que vivió tantos movimientos infernales, acciones y reacciones, miserias dentro de una democracia degenerada. Que inventó teorías para traer el gobierno del Bien. Pero queriendo curar al hombre abrió una serie de reacciones y enfrentamientos. El hombre encierra fuerza y grandeza, pero de aquí salen cosas muy opuestas, desastrosas a veces.

El verdadero gobierno, la verdadera libertad, el verdadero progreso no han sido descubiertos todavía. Solo unos cuantos hilos que se combinan variamente. La democracia no es la panacea. Ha curado cosas, sí, salvado problemas inveterados, pero producido monstruos, también, cuando se ha corrompido. Ya lo sabía Platón, insisto. ¿Y cuál es la verdadera democracia? Difícil problema. No es la racionalidad lo que triunfa siempre, como proponía Protágoras.

Hay constantes, claro, pero ¡Tan inciertas en el detalle! ¡Cuántos excesos y cuánta reacción, cuánto conflicto, cuánta incertidumbre! Todo demasiado complejo y laberíntico para el político y el hombre común, que busca logros inmediatos. Todo lleno de problemas, a veces con sangre; a veces se curan, a veces no. Siempre hay que estar listos para volver a empezar.

Ahora en México estamos llenos de esas almas “buenas y caritativas” que se proclaman adalides de la solidaridad, el diálogo y la tolerancia, teniendo como argumentos, ¡Oh paradoja!, su testarudez dogmática y su sectarismo. Buenos contra malos, Negro contra blanco. Adolescencia pura. Fundamentalistas del maniqueísmo, es lo que son. Hay bastantitos por ahí: en el grupo Nexos y en los medios de comunicación. En la prensa pululan los opinadores progres. Pero donde más hacen notar sus prácticas es, desde luego, en la política. El PRD es la principal madriguera progre, pero también todo el mundillo de Ong's y, obviamente, Alternativa, sobre todo en la secta que comanda Patricia Mercado -una progre prototípica, casi de museo- y su grupo de feministas intolerantes y rabiosas. El junior Lajous es uno de los más lamentables ejemplos de joven progre. Y así un largo y deprimente etcétera.

¡Polonia Corrige el Rumbo!


“¡Poderes de los gemelos fantásticos, actívense!”, decían al tiempo que chocaban sus manos los gemelos que luchaban contra el mal junto a Superman y otros superhéroes en la serie animada “Los Súper Amigos”. A continuación, cada uno indicaba en qué objeto deseaba convertirse. Chucho Silva debe de acordarse muy bien, ya que no se despegó del televisor en sus primeros 12 años de vida consciente. En el caso de los polacos Lech y Jaroslaw Kaczynski, sus aspiraciones serían sumamente ambiciosas. “¡En forma de Presidente!”, exclamaría Lech si fuera parte de la banda de superhéroes. “¡En forma de Primer Ministro!”, diría Jaroslaw.
Durante un ominoso período de tiempo, Polonia fue el único país del mundo que tuvo a unos gemelos que son dos gotas de agua tanto en apariencia como en forma de pensar, ocupando los dos cargos políticos más importantes del país para consternación no sólo de sus sufridos gobernados (primero Stalin, después Hitler y ahora, ¡Esto!), sino del resto de la Unión Europea, ya que estos gemelitos son una parejita de nacionalistas obtusos, clericales, antisemitas y autoritarios.
Lech y Jaroslaw han ido de la mano en todo lo que han emprendido, especialmente en sus carreras políticas. Estudiaron en la misma escuela de Varsovia, su ciudad natal, y en 1962, cuando tenían 13 años, estos de por sí ya peculiares niños tuvieron una experiencia particular: actuaron de protagonistas en una película de aventuras destinada al público infantil y realizada por el Estado comunista, que era la adaptación a la gran pantalla del relato O dwóch takich, co ukradli ksiezyc (Dos que robaron la luna), una de las obras más populares del novelista y cuentista polaco Kornel Makuszynski.
En la película, los niños interpretaban a Jacek y Placek, dos gemelos revoltosos y avariciosos que conciben el plan de capturar la Luna para venderla a buen precio y convertirse en millonarios. Lech y Jaroslaw lograron los papeles estelares en Dos que robaron la Luna por sus rostros angelicales. Sin embargo perdieron ese dulce aspecto hace tiempo. Durante su desgobierno fueron conocidos por su discurso duro y encendido contra el crimen y la corrupción, pero también contra todas las “desviaciones antinacionales”, como es el europeísmo, el homosexualismo, el laicismo y cualquier cosa que les suene a “reminiscencias” del pasado comunista”.
Pretendieron conducir al país con “decencia y moral” mediante el endurecimiento del código penal y el aumento de los poderes de la policía y de los Tribunales de Justicia.
El pueblo polaco rechazó esta cara inexpresiva y anodina, cuerpo rechoncho, rostro esférico y cabello plateado por las canas reproducido como en una pesadilla en los dos cargos más importantes del país.
Los gemelitos pasaron a las primeras planas de los principales diarios europeos luego de cancelar una reunión cumbre con Chirac y Merkel como protesta por la publicación de un artículo sarcástico sobre sus sacrosantas personas en el diario alemán Die Tageszeitung. Esta demostración de intolerancia y falta de sentido del humor, sumada al euroescepticismo militante de los hermanitos, provocó que Europa tuviese el grito en el cielo. Polonia, el país de reciente ingreso a la UE que más obstáculos puso en sus negociaciones de ingreso, fue durante la administración de Tweedledee and Tweedledum el socio más conflictivo. Es por eso que toda Euriopa recibió con júbilo la derrota del partido de estos zafios en las elecciones parlamentarias de Polonia a manos de la derecha liberal laica e ilustrada.
Pero, pese a todo, no estoy de acuerdo que esta parejita haya pavimentado el camino a establecer una especie de totalitarismo. Sus iniciativas más oprobiosas o fueron rechazadas por el parlamento, o no pasaron el tamiz de la aprobación pública. Prueba de ello es su derrota en las urnas. Este gobierno fue electo y destituido por los electores en las urnas, y pese a que varias iniciativas de los hermanitos tenían tufos autoritarios, lo cierto es que jamás trataron de transgredir el sistema de representación democrática de Polonia, ni intentaron redactar una Constitución a la medida, ni clausuraron medios e comunicación opositores. Creo que un ejemplo más plausible de democracia que deriva paulatinamente hacia el autoritarismo por la constante acción de un gobernante lo da Chávez, con sus numerosas y abiertamente dictatoriales reformas a la Constitución, sus manotazos contra la libertad de expresión y sus iniciativas concretas para trastocar el régimen institucional democrático.

domingo, 28 de octubre de 2007

No Tomarse Demasiado en Serio es de Sabios


El que se toma demasiado en serio corre siempre el riesgo de ridiculizarse. Esto no pasa cuando uno sabe reírse de sí mismo.
Vaclav Havel

Quizá el error más reprochable que cometen en Alternativa tanto “tirios” como “troyanos” (y ya no hablar de Raphael de la Madrid y la mayor parte de los opinadores del grupo Nexos) es que se toman a sí mismos demasiado en serio. Vaclav Havel, el ex presidente de la República Checa que encarnó y protagonizó, en la década del 70 del siglo pasado, la oposición al régimen comunista que asolaba a su patria y fue el personaje principal de la transición a la democracia, ha sido uno de esos raros casos de un intelectual político. Dijo, reiteradamente, verdades que no se escuchaban desde hacía décadas y fue capaz de plasmar en hechos lo que su atribulado país necesitaba. El supo, por dentro, que el artista siente una tentación legítima por lo absoluto, pero fue capaz de comprender y liderar una acción política dedicada, preferentemente o permanentemente, a lo relativo.

El nudo o la raíz del problema político consiste en que el aspirante a gobernar debe excitar en quienes serán sus gobernados la ilusión de que él tiene en las manos la llave de la solución, pero, cuando adquiere el poder -antes, ahora y siempre- no se maneja con ilusiones o ideas absolutas sino con situaciones concretas, ordinarias, coyunturales. Como son siempre relativas las soluciones que encuentra la política. Bastaría recordar aquí la frase de Benedetto Croce: "El hombre no es, deviene, incesantemente". En ese devenir perpetuo que sólo con a muerte clausura, el ser humano vive en una constante aventura de lo incógnito. Es todos los días el mismo y, cotidianamente, distinto. Esta realidad elemental y por lo tanto fundamental, hace que el conflicto forme parte de la naturaleza humana. La política es el intento de resolver esos conflictos. Sus decisiones por la misma naturaleza de su origen, están condenadas a ser circunstanciales y momentáneas. Pretender soluciones absolutas y definitivas es intentar congelar la historia. Los intentos de esos absolutos en el siglo XX fueron la causa y la razón de ser de la inmundicia moral del comunismo, del fascismo y del nazismo. Quienes hacen política, al nivel que sea, no deben de olvidar estas lecciones.

Durante todo el siglo pasado hemos asistido al experimento desgarrador de millones que decían estar devorados por la idea de salvar a la humanidad "con mayúscula", mientras se encarcelaba, se torturaba, se mataba a millones de personas concretas, reales, palpables, de esa humanidad. El absoluto de lo abstracto fascinaba. Lo concreto de lo relativo era despreciado. En este siglo XXI que estamos transitando, ese experimento continúa vivo en la cabeza de muchos. El combate contra el horror de esta falacia no debe ni puede cesar. Importa demasiado distinguir la calidad de los sueños. Anatole France solía decir: "¡Qué importa que el sueño nos engañe, si es hermoso!" La combinación de la caja fuerte donde está guardado el espanto consiste en que no son los sueños, por más desmesurados que sean, los que agravian, sino sus encarnaciones arbitrarias. El ejemplo podría estar dado con Robespierre, que, al decir de un filósofo, había encarnado la fraternidad en esta máxima: "Sé mi hermano, o te mato".

Desde Aristóteles, el sentido de la medida marca el nivel de las vidas humanas. Hay, sin embargo, en cada uno de nosotros un afán de trascendencia.

La arquitectura, la música, la plástica y ciertas piezas mayores de la literatura patentizan esa desmesuras. Pero la política -siempre- será el mundo de los seres comunes, no de los semidioses de la ensoñación. Y ese ser anónimo que es el objeto y la razón de ser de la política no debe ser despedazado por la desmesura de lo absoluto. Su vida habitual está constituida por parcelas vulgares y corrientes. Jorge Luis Borges diría que “por nimiedades”. El político, que llega a cobrar dimensiones de estadista, es aquel que puede anudar lo que anhelaba Jeremías Bentham: "Ser un soñador de realidades y un realizador de sueños". O, si se prefiere, como decía Alfredo del Mazo (sí, Alfredo Del Mazo) “La labor de interpretar anhelos y coordinar esfuerzos”. El estadista conoce, en primer lugar, sus propias limitaciones; por eso puede y debe tener sentido del humor como para reírse de sí mismo. Los tiranos, los dictadores y la mayor parte de los políticos fallidos sobredimensionan sus aptitudes. SE toman demasiado en serio. Asimismo, sobredimensionar las situaciones que uno vive nos lleva, irremediablemente al ridículo.

Por eso es que la absurda batalla que los dirigentes del Alternativa llevan a cabo en la actualidad para apoderarse de lo que objetivamente no es sino un minúsculo partidito es una desmesura que los está poniendo en ridículo. Deberían pararle a los delirios y sentarse cuanto antes a llegar a un acuerdo en el que, antes que nada, dimensionen medios y fines de su labor política.

Creer que todo lo saben y todo lo pueden y en el ejercicio perverso de ese delirio no tienen reparos en deformar la realidad objetiva que los rodea y a los seres humanos que la habitan. Tal vez el humor sea la forma certera de detectar el error de la grandilocuencia aún mejor que los recursos académicos. Ningún déspota o aspirante a serlo tolera la risa sobre sí mismo.

Bruno en la Prensa Europea


El crimen perpetrado contra mi rivalizó incluso con el fútbol por las ocho columnas de la prensa alemana y europea, en plena celebración del mundial de 2006. Estos son algunos ejemplos recopilados en su página internet por la Deutsche Welle: "El oso ha muerto. ¡Viva el oso!", tituló, algo simplón, el diario germano Der Tageszeitung. "Muerte de un rebelde", prefirió decir el nada rebelde Die Welt. "Era un oso en sus mejores años", recuerda, al parecer sin haber encontrado nada mejor que decir, el Süddeutsche Zeitung. "Es un disparo a nuestro corazón", se lamentó cursi y dramáticamente el sensacionalista Bild. "¡Oso muerto! Hombre, ¿por qué?", se preguntaba, hipócrita, otro amarillista, el Berliner Zeitung. "Bruno asesinado. Él dio la orden de disparo", escribió, admonitorio el Berliner Kurier, bajo una foto del ministro de Medio Ambiente de Baviera.

"De donde residen los osos, que se retiren los hombres", escribió el Stuttgarter Nachrichten, citando a Thoreau. “Víctima de los burócratas", denunció La Libre Belgique. El suizo Tages-Anzeiger se preguntó,"¿Qué se supone que debe hacer un oso? ¿Santo ayuno, para que todo el mundo lo encuentre dulce y entrañable? ¿Hacerse vegetariano y acabar como Paul McCartney? . "Bruno fue primero bienvenido y luego traicionado”, se quejó el rotativo sueco Aftonbladet. "Un acto de barbarie", opinó, circunspecto, el Corriere della Sera. "Bruno ha muerto. Brindemos por los osos", propuso el checo Lidove noviny.

Pero no todas las opiniones fueron a mi favor de Bruno. El conservador Frankfurter Allgemeine incluso se animó a hacer todo un cuadro psico-político al describir a Bruno como un "Gamberro, solitario, claramente con una infancia dura a sus espaldas y un pasado de migración, violento, trasgresor en repetidas ocasiones de los tratados fronterizos, nada vegetariano y sospechoso de conducta alterada”. Por su parte, el canciller austriaco, el también cristiano demócrata Wolfgang Schüssel trató, mediante una atroz bobería, de consolar a Europa al declarar “Si Europa no tiene nada mejor de que preocuparse que por la muerte de un oso, quiere decir que somos un lugar feliz”.

Pero, con mucho, la mejor reseña de mi odisea fue el que publicó Der Spiegel que celebró al inquieto y rebelde oso poniéndolo como ejemplo para la apática juventud europea “carente de toda emoción por la vida y que sólo se atreve a dejar el hogar paterno hasta después de los treinta años cumplidos”. Comparó a Bruno, entre otros, con Anibal y Hamlet, y le dio rango de “paradigma existencialista” al equipararlo con Meursault, el antihéroe de la novela “El Extranjero” de Albert Camus: “Meursault se conduce solo por experiencias sensoriales. Comida, bebida y sexo son las únicas cosas que lo hacen sentir verdaderamente vivo. Está furioso con el absurdo del mundo que le rodea, hasta que es sumariamente ejecutado”.

viernes, 26 de octubre de 2007

De Il Duce para Il Peje, con amor


(Apuntes de Benito Mussolini anotados para si mismo poco antes de la Marcha Sobre Roma)

1.- El podrido del sistema liberal esta listo para ser sacudido y derrumbado, sólo se necesita la intervención de un Hombre de Acción decidido a hacerlo.

2.- Los gobernantes democráticos son medrosos, dubitativos y timoratos, el Líder del Movimiento es fuerte, tenaz y resuelto.

3.- Bastará con coordinar nuestras acciones de tal suerte que parezcan masivas y que son lo suficientemente poderosas para amedrentar al gobierno liberal. Recuerda que, a veces, las acciones mienten más que las palabras

4.- La razón paraliza, la voluntad moviliza.

5.- Desde Sun Tzu, los estrategas saben que un ejército movilizado que está inactivo por demasiado tiempo pierde progresivamente la moral. Debes ser determinante y rápido en tus acciones. No demorar demasiado el incendio es fundamental para mantener las brazas vivas.

6.- Moviliza, manipula, alardea, asusta. Imprime, en todo momento, la imagen de un caudillo fuerte y determinado. Eso bastará para aniquilar a tus débiles adversarios y hará que las masas te admiren.

7.- La Historia tiene múltiples ejemplos de que no es necesaria una mayoría para tomar el poder cuando los gobernantes son débiles e indecisos y un Gran Hombre marcha al frente de una Movimiento decidido. Recuerda el 18 Brumario y la Revolución de los Soviets.

8.- La historia ama a los hombres de acción y es en la guerra donde toda la tensión de la energía humana pone la estampa de nobleza y gallardía en quienes son capaces de encararla y de vencer en ella.

9.- Al proletariado le urge un baño de sangre para redimirse y adiestrarse en la lucha.

10.- Apúrate, que la democracia me aburre. Es el sistema político de los mediocres, la apoteosis de los funcionarios y la fruición de los conformistas.

11.- La peor forma de democracia es la parlamentaria. Recuerda a Tácito cuando dijo: A mayor número de leyes, mayor corrupción en el gobierno”. El Parlamento es, en el mejor de los casos, una refinada forma del crimen organizado, en el peor, una camarilla de parásitos ineptos e ignorantes.

12.- Y, sobre todo, recuerda siempre: la sangre es lo que hace que se muevan las ruedas de la Historia.

Titanes de la Sátira: HL Mencken


Henry Louis Mencken (1880 - 1956)
Padre intelectual del escepticismo militante, nació en 1880 en Baltimore. A edad temprana descubrió el placer de la lectura a través de la lectura de “Huckcleberry Finn”, “un magnífico libro libertario”, opinaba de esta novela de Twain . Inició su carrera periodística en 1906 como editor del Baltimore Herald formando parte del equipo hasta su muerte. Desde 1914 a 1923 fue coeditor de la revista The Smart Set , asociado con otro gran satírico, George Jean Nathan, con quien luego lanzó el American Mercury (1923-1933). En 1916 publicó “A Mencken Chrestomathy”, cuyo éxito de ventas -pese a las dudas editoriales- exigió reediciones prácticamente anuales hasta 1949. Ésta, curiosamente, es una de las pocas obras de Mencken disponibles en español: la traducción se tituló “Prontuario de la estupidez y los prejuicios humanos" (Granica Editor, 1971).

El estilo crítico, picante e iconoclasta de sus trabajos fue su signo distintivo. No dudaba, por ejemplo, en juzgar a las mayorías (“porque las masas, libradas a sí mismas, reincidían en la elección de gobernantes ineptos”), ó de atreverse a tratar de “charlatán sin dignidad” a un ex candidato a la presidencia de los Estados Unidos en una nota necrológica. Al menos eso fue lo que hizo con William Jennings Bryan, el fiscal durante un célebre juicio en contra del maestro de educación elemental John Scopes, que transgredió las “leyes antibíblicas” del estado de de Tennesse cuando decidió enseñar la teoría de la evolución de Darwin. La “incorrección política” como operación dialéctica, su absoluto desprecio a todo lugar común, entusiasmó a los intelectuales de la época y, acaso a su pesar, se convirtió en una figura respetada e influyente.

Sin embargo, el pesimismo crónico de sus reflexiones no le impedía luchar por sus convicciones. “Opino que los mayores problemas humanos -le escribió a Burton Roscoe- son insolubles y que la vida está totalmente desprovista de significado. Es un espectáculo sin intención ni moraleja. Detesto todos los esfuerzos por atribuirle una moraleja”. Si se la pone en contexto a su frase más citada (“Una carcajada vale por diez mil silogismos”, popularizada por uno de sus más indiscutidos sucesores, el periodista científico Martin Gardner), se advierte que utilizaba su sentido del humor -ácido, cínico y punzante- para sembrar luz sobre falacias lógicas, desafiando convenciones sociales y creencias populares. “Quienes más hicieron por la liberación del intelecto humano -escribió- fueron aquellos pícaros que arrojaron gatos muertos en los santuarios y luego salieron a trajinar por los caminos, demostrando a todos los hombres que el escepticismo, al fin y al cabo, no entraña riesgos: que el dios montado sobre el altar es un fraude. Una carcajada vale por diez mil silogismos”.

Sus ensayos fueron reunidos en seis volúmenes titulados Prejudices (“Prejuicios”, 1919–27). En el campo de la filología compiló una obra monumental: The American Language (El idioma norteamericano). Entre otros trabajos suyos, figuran En Defensa de las Mujeres (1917), Tratado de los Dioses (1930), la obra autobiográfica Días Felices, 1880–1892 (1940), Días del Diario, 1899–1906 (1941), y Días Irreligiosos, 1890–1936 (1943), reunidos en un volumen publicado en 1947. "Hasta donde me alcanza el entendimiento, y llevo años estudiando este hecho con profundidad y empleando a gente para que me ayude en la investigación, jamás nadie en este mundo ha perdido dinero al subestimar la inteligencia de las grandes masas. Tampoco nadie ha perdido por eso su cargo público", escribió Mencken en 1926. Recientemente apareció en las librerías -españolas y argentinas, en México, ni pensarlo- “En defensa de las mujeres” (La Fábrica Editorial, 2003), prologado por Gore Vidal, y Alcor publicó en 1992 el imprescindible “Prontuario de la Estupidez Humana”, una selección de sus mejores textos presentada por el filósofo Fernando Savater.

Dice Savater en el prólogo del “Prontuario” que, a pesar de los defectos propios de "su condición autodidacta" (Mencken fue, como buen outsider, un gran autodidacta) Mencken destaca por "su enorme coraje intelectual y su contundencia expresiva". Vivió en una época que consideramos más corita que la nuestra, aunque tal juicio resulte cuestionable en los tiempos de lo “políticamente correcto”, cuando casi nadie se atreve a llamar a las cosas por su nombre con la claridad con que lo hizo el periodista de Baltimore. Mencken era un escritor inteligente para lectores inteligentes; ahora, lo que impera es todo lo contrario, tanto a un lado como a otro del libro.

Henry Louis Mencken murió en 1956, convencido de que su cuerpo se disolvería en la nada. “Si después de que abandone este valle os acordáis alguna vez de mí y deseáis complacer mi espíritu -hizo acuñar en su epitafio-, perdonad a un pecador y hacedle un guiño a una mujer fea”.


El Oso Bruno se pregunta si sería concebible en este país México un H. L. Mencken, un hombre dueño de tan ácido sentido del humor y tan radical iconoclasta sin respeto por nada ni nadie y que, además aborrecía al nacionalismo. Pensamos que no. El patriotismo mexicano es una pobre cosa que está a merced de cualquier vacilada. Una broma, un inocente olvido, un penalti mal tirado nos duelen. Nuestra política tan mezquina, solemne y carente de imaginación, sencillamente nunca lo entendería, lo mismo que nuestra pacata “inteligencia”, tan amiga de los convencionalismos y el lugar común.


Algunas Citas de H.L. Mencken


•La Democracia una excéntrica teoría que sostiene que la gente común sabe lo que quiere y, además, merece obtenerlo.
•Cada elección es una suerte de subasta por adelantado de bienes robados.
•La naturaleza aborrece a los bellacos.
•Un periódico es un objeto que hace a los ignorantes más ignorantes y a los tontos, más tontos.
•La conciencia es una voz interna que nos advierte que alguien puede estar mirándonos.
•Los puritanos viven con el pavor de pensar que alguien, en algún lugar, puede ser feliz.
•La injusticia es relativamente fácil de sobrellevar. Lo que verdaderamente es intolerable es la justicia.

Citas de Octubre

PARA LOS FANS DEL PARLAMENTARISMO Que los que proponen (por pereza mental, cliché, snobismo, moda o de plano por que no tienen nada mejor que decir) la adopción en México de un sistema parlamentario, va esta de Walter Bagehot “Un parlamento es una gran reunión de personas cuya mayor parte se compone de inútiles, ignorantes o incompetentes”. O, ¡Qué tal la definición de parlamento de Ambrose Bierce en su celebérrimo Diccionario del Diablo “Parlamento: Un cuerpo legislativo dedicado a defender la libertad, y garantizar el bienestar general. Sin embargo, no existe evidencia histórica alguna de que tal cosa haya existido jamás”. También puede servirles la de Karl Kraus: “El parlamentarismo es el acuartelamiento de la prostitución política”.
AUTÉNTICA SABIDURÍA MARXISTA “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados."
Groucho Marx
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EL ESCRITOR SATÍRICO OTALIANO DARIO FO, cuando se enteró de que le habían concedido el Nobel de Literatura, en 1997, exclamó que deberían haberle dado el Nobel a los que le dieron el Nobel, por habérselo concedido a él. En su discurso de entrada en la Academia sueca, para recoger el galardón, rompió todas las reglas establecidas y sustituyó su discurso por 25 páginas con dibujos y algunas anotaciones en italiano. En su discurso, el escritor atacó las investigaciones científicas sin control (en especial la manipulación genética) y el pensamiento indiferente, este último con una alegoría poética que aquí reproducimos:
“Los fabuladores del lago me enseñaron la técnica y el oficio de contar historias, a mí y a otros niños, que nos sentábamos para escucharlos. Entre sus historias, de las que nos burlábamos, a veces surgían alegorías de una crueldad y ferocidad increíbles. Por ejemplo, la historia de la roca de Caldé, un pueblo enrocado sobre una especie de torre de piedra, que sobresalía de un lago, en el siglo XV. Después desapareció, y los fabuladores nos contaban la historia de esa desaparición.
Decían: Hace muchos años había un pueblo enrocado en una cresta, hermoso, con su campanario, torres, casas, campos y jardines. Se reflejaba en el lago, que en ese lugar mide 300 metros de profundidad, como un mar. Tenía un gran defecto ese pueblo: Que, día a día, se deslizaba lentamente hacia el abismo. Y abajo, en el valle, los campesinos, los pescadores gritaban: "¡Cuidado, que os hundís! ¡Salid de vuestras casas, marchaos de ahí!". Pero los de arriba gritaban: "¡Que listos, quereis que nos vayamos para quedaros con nuestras casas, con nuestros campos!". Y se quedaban siempre en sus casas, sembraban, recolectaban, hacían el amor, tenían hijos, iban a misa, no les importaba nada, aunque de noche se sentían unos temblores terribles, en toda la roca, que vibraba, al bajar. Por el contrario, decían: "Tranquilos, son temblores de asentamiento". Y bajaba, bajaba esa roca tremenda hacia el lago. "¡Marchaos, que ya tenéis los pies en el agua!". "No, qué va, es un poco de humedad, no es nada..." y poco a poco se escurrían, ya estaban bajo el agua, hombres y mujeres y los caballos, y los burros, glub glub, y el cura seguía confesando, y una monja cantaba, glub, glub, las campanas tocaban al bajar, ding dong, glub, glub. Silencio inmenso. El pueblo ya no existía. Pero los fabuladores nos contaban que, si uno quería, los días en que había un poco de tormenta en el aire, si se subía hasta la punta de roca que aún sobresalía, si brillaba un relámpago, un destello, todo se iluminaba de blanco, y en el fondo del lago se veían asomar casas, campanarios, torres, hombres y mujeres que caminaban, como un belén bajo el agua. Charlaban, y pasaban peces ante sus ojos, se les metían en los oídos, y decían: "No es nada, son peces que han aprendido a volar". Uno estornudaba: "Hoy hay mucha humedad, más que ayer, pero todo va bien, no ha pasado nada".
Nunca ha pasado nada, esta alegoría nos hacía temblar, y aún hoy hay mujeres y hombres que prefieren hundirse en el abismo, ahogarse, antes de aceptar la verdad.

“— ¿Sabes qué es lo más irónico de todo esto?
— No ¿qué?
— Todo.”

Silvio Berlusconi: El Italiano Quintaescencial


Prestidigitador, payaso, primer ministro de cabaret, verdulero, incompetente, vulgar, fascista, antidemocrático, incapaz, analfabeto, mitómano y, sobre todo, cínico. Mejor dicho, "el mayor de los cínicos". Todos estos son los apelativos que más se repiten cuando la mayor parte de los italianos se refieren a Silvio Berlusconi, el hombre más rico del país que ha sido el jefe de Gobierno italiano que más tiempo ha durado (cinco años) en el poder desde 1945, y también el que más veces ha sido perseguido por la Justicia (12), quien acaba de perder el poder por una pizca frente a la coalición de centroizquierda liderada por Romano Prodi. Y más que preguntarse por qué Berlusconi ha perdido ante una figura que dista un universo de ser arrebatadora, como la del gris Prodi (el político que más se parece al tío de la familia que todos hemos tenido, tan honorable como letárgico) sería útil tratar de desentrañar por qué este magnífico tramposo ha podido ser candidato y ganar dos veces las elecciones legislativas.

Lo que parece de cajón es que, en contraste con la politique politicienne de la pintoresca Primera República Italiana, decorada de cohechos, corrupción y clientelismo, la figura de Berlusconi atrajo a los italianos, que habían dicho “basta” a la política convencional, y decidido dar su oportunidad a otro tipo de feriante. Eso es sin duda cierto, pero, quizá, tan sólo la punta del iceberg. Italia es un país cínico, católico y mediterráneo. El puñado de certezas de sus habitantes es limitado, porque, aun constituyendo una nación de inveterados optimistas, nadie ignora que, como dice el novelista barcelonés Enrique Vila-Matas, todo acaba siempre mal.

A la Italia de la posguerra le fue, cuando menos desde un punto de vista económico, estupendamente bien. Ese país, sexto o séptimo más rico del mundo, se edificó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años ochenta, durante la ya citada “Primera República”, cuando la célebre “revolución de los jueces”derribó por corruptos, uno tras otro, a los políticos tradicionales del trípode dominante democristianos-comunistas-socialistas. Tras la debacle, un abanico de nuevas fuerzas arribo al escenario para sustituirle.

Sucede que los italianos no buscaron honradez, ni simplemente eficacia, en su búsqueda para encontrar a alguien diferente que dirigiera el país. Los italianos nunca tuvieron motivo para creer en la honradez de Berlusconi. Como pueblo educado en el sabio principio católico del lucrum cessans, no podía confundir con una muestra de limpieza de espíritu que alguien quisiera ser a la vez jefe de Gobierno y dueño del 90% de la información televisada del país. Y si cabía alguna duda de la no idoneidad de Silvio Berlusconi para ejercer la cosa pública, la docena de procesos iniciados contra su persona, y la serenidad con que se libraba de ellos haciendo aprobar leyes que le dejaran a salvo por prescripción del delito, no podían dar lugar a engaño.

Italia votaba -y en buena medida lo sigue haciendo- a alguien que sabe que difícilmente va a ir al cielo, pero que tiene dos méritos esenciales: tener mucho dinero, que es lo que deseamos todos en el mundo occidental, pero los italianos sí lo reconocen; y alguien a quien poder mirar, pese a todo, por encima del hombro: un ser de una vulgaridad y un mal gusto excepcionales, pero exitoso en la vida. Un reconstituyente vital para una nación antigua que estaba ya francamente harta de jefes de Gobierno tan parecidos entre sí, personajes de alta cultura frecuentemente vaticana, de De Gasperi a Andreotti, (y alguno de ellos hasta experto en Santa Teresa), miembros todos de un círculo íntimo y elitista, del centro-izquierda para la derecha, y que eran capaces de aburrir hasta a las ostras.

En contaste con todo ello, Silvio Berlusconi, con su aspecto de guiñol de sí mismo, pagliacci itinerante, estrambótico estruendoso que era capaz, parecía, hasta de creer en su propia inmortalidad, les hacía sentir a todos los italianos como mucho más en democracia. Berlusconi es el italiano quintaescencial, como en alguna medida lo fue Cola di Rienzo, Mussolini o Crispi (por citar sólo a sus políticos más representativos). Con Berlusconi los italianos se sentían cómodos por que con el show cotidiano que les ofrecía desde el poder veían un espejo en el que se identificaban todos. Esta es la idea central de “El Caimán”, filme que Nino Moretti estreno días antes de la elección, en el que se hace una parodia del régimen berlusconiano.
La odisea berlusconiana ha tenido un epílogo fenomenal. Un verdadero monumento a la justicia poética. Asombra ver como ni la corrupción, ni la incompetencia, ni una vulgaridad que había dejado varias veces en ridículo a Italia en el extranjero por los excesos retóricos del jefe de gobierno, ni siquiera la desastrosa situación económica que presenta Italia tras cinco años de Berlusconismo bastaron para sentenciar el fin del il Policcinela di Milano. Como Reineke el Zorro, Berlusconi es un bribón que acabó cayendo víctima de sus propias trampas. A sabiendas de que se avecinaba una difícil elección, cambio la ley electoral meses antes de los comicios con objeto de tratar de asegurarse cinco años más en el poder.

Con la reforma se regresó al denostado sistema proporcional, abolido por habérsele señalado como culpable de la partitocrazia que, supuestamente, tanto daño había hecho en la Primera República, se estableció una “cláusula de gobernabilidad” que habría la puerta de la mayoría absoluta automática en la Cámara de Diputados a la coalición que obtuviera más votos en las urnas, fuere cual fuere la diferencia, y se otorgó el voto a los italianos que viven en el extranjero. Berlusconi estaba convencido que el voto de los inmigrantes le beneficiaría ampliamente. Irónicamente, a pesar de su ajustadísima victoria (apenas unos 25,000 votos de ventaja) Prodi podrá gobernar gracias a la susodicha “cláusula de gobernabilidad”, ya que tendrá una forzada mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y a que fue gracias a los sufragios del extranjero que a izquierda recuperó el Senado, donde Berlusconi se había alzado con el triunfo, aunque mínimo, con 155 senadores frente a 154, pero el recuento de los sufragios de los cinco continentes desniveló la balanza en favor de la izquierda (159 contra 156), con lo que ésta controlará las dos cámaras del Parlamento.

Vaya un fin digno tragico-comico para ese gran farsante y cínico que es Silvio Berlusconi, cuyo epitafio pronunció Dario Fo al conocer los resultados de la elección: "Siempre se puede reír tras una tragedia. Y la de Berlusconi es la tragedia hilarante de un hombre ridículo".
Coglioni a la mexicana
¿Cuál es la enseñanza que podemos sacar los mexicanos de las elecciones que se perpetraron en Italia, poco antes que las nuestras? Pues saquen ustedes sus conclusiones. Silvio Berlusconi se la pasó haciendo una vulgar “campaña de miedo” a la que aderezó con algunos bellos insultos. “Venceremos porque no somos pendejos”(coglioni)”, desplegó así toda su capacidad intelectual durante un mitin en el que los asistentes saltaban (contagiados por la emoción y la estupidez del líder) al grito de “¡un brinco, dos brincos, comunista el que no brinque!”. Está visto que, a ya 16 años del derrumbe del Muro de Berlín, sacar todavía a pasear al perro comunista despierta las bajas pasiones en mucha podredumbre (perdón, quise escribir “muchedumbre”).

Cuando los efectos del chiste pasaron, don Silvio soltó una reflexión más “profunda: “No se trata de elegir entre Berlusconi y Prodi, si no entre dos modos radicalmente distintos de ver la vida, la persona y el Estado”. Y se quedó tan chicho. Porque, por lo visto, sólo hay dos modos de ver la vida en Italia, en México y en el género humano. Es la perversión máxima de estos cretinos disfrazados de politicastros. O estás conmigo o contra mí. O eres de los buenos, o de los malos. ¡Y la verdad es que ellos (los grillos de pacotilla) son los que están contra TODOS durante TODOS los días del año en que no hay campaña electoral! Pero al final, siempre consiguen arrastrar hasta a los más escépticos. Y la inmensa y silenciosa mayoría acude como corderitos a las urnas para sumarse con la papeleta del voto a una de las dos facciones en disputa. Ya sea porque somos unos socialistas irredentos que “no podemos dejar sola a la pobrecita izquierda” - ni por que su candidato sea un analfabeto salido de los pantanos de Macuspana-, o por que le tenemos miedo a la naquiza que envidia nuestras pertenencias y, encima, quiere imponernos el matrimonio homosexual y el aborto. Luego, una vez tranquila nuestra conciencia progre ó nuestro arribismo clasemediero, regresamos a las catacumbas a contemplar el espectáculo desde la televisión o a criticar el engendro sexenal y ¡hasta la próxima! Fin de la farsa.

En México las coincidencias con la “guerra sucia” a la italiana fueron obvias. Por un lado, Calderón y sus estrategas no se cansaron de advertirnos del “inminente peligro” para México que representaba el Peje y la distinguida fauna que lo acompaña. Fueron meses de tragarnos toda su parafernalia hipócrita destinada a asustar a los sufridos Meshicas. ¡Te van a quitar todo lo que tienes! Advertían constantemente a las acaudaladas mayorías. Por otro lado, el avezado candidato de esa cosa que se supone es la izquierda mexicana (tan dignamente representada por la trinca PRD-PT.Convergüenza), no cesaba de fustigar a los “pirrurris” en una muy vernácula versión de la lucha de clases y de anunciarnos el inminente advenimiento de una “nueva época”, con un “nuevo modelo económico”, tan radicalmente distinto como el que diferenció la administración del Peje con sus gaznápiros antecesores. ¡Toda una galaxia de diferencia, según nos consta a los chilangos! ¿Verdad? Ahora sí, a gozar con el Peje de la arcadia perredista, con retrato de Juárez incluido.

El Oso Bruno: La Tragedia de un Outsider


Durante meses sufrí una persecución atroz. Como al áspero criminal de algún mal western, me querían vivo o muerto. Era el primer oso que vagaba libre en Alemania desde 1835. Había sido liberado por el gobierno de la provincia italiana de Trentino para tratar de repoblar los Alpes con nosotros los osos, animales ya casi extintos en Europa, que hace 300 años abundábamos en el viejo continente y a los que se nos ido aniquilando poco a poco. La idea era que yo no saliera de los confines del Alto Adigio, pero me rebelé y decidí cruzar la frontera italiana con Austria y durante las siguientes siete semanas viví una existencia idílica atravesando un total de 300 kilómetros entre los Alpes del Tirol austriaco y Baviera. Oso a fin de cuentas, me dediqué a cubrir mis necesidades alimenticias de carnívoro irremediable que soy con un par de docenas de ovejas, algunas cabras, un buen cuarteto de gallinas y, de postre, degusté la rica miel de los apicultores de la región. Pero, a diferencia del famoso “lobo de Gubbio” de la leyenda franciscana, aquel que “devoró pastores y fueron incontables sus muertes y daños”, yo jamás ataqué a ser humano alguno. No por bondad, mansedumbre o “civilidad”, sino por que su sabor es francamente malo. Por otra parte, y a diferencia de Gubbio, no encontré a un San Francisco de Asís que me redimiera y protegiera, sino sólo a burócratas obtusos y cazadores sedientos de sangre.
Las buenas conciencias bávaras se escandalizaron conmigo. No me perdonaron no saber reprimir mis instintos. Seguramente esperaban que me volviera vegetariano. “Deberían matarlo cuanto antes”, clamo indignada Eugenia Baudrexl, una piadosa anciana de 77 años. El mayor susto se lo llevó un austriaco que conducía por la zona y me atropello. Afortunadamente, yo salí ileso del percance y corrí en la dirección contraria. El conductor sólo tuvo que reparar el espejo lateral de su automóvil, pero ello no fue óbice para que el molesto coterráneo de Mozart (y de Hitler) demandara mi cabeza. El gobierno cristiano y demócrata de Baviera tomó entonces cartas en el asunto, creo un Consejo del Oso Problema (Bärfragesrat) y declaro a Bruno fugitivo. La noticia empezó a cobrar relevancia en un país, a la sazón, embriagado con las fiebres futboleras del mundial. Diecinueve por ciento de los alemanes pedía, como la dulce señora Baudrexl, que mataran de inmediato al oso problema, según una encuesta de Forsa, el instituto de opinión más famoso de Alemania, mientras un 69% se conformaba con ver a Bruno vivo, pero bajo estricto cautiverio.
Mi último ataque fue en Kreuth, a unos 70 kilómetros de Munich. En este típico pueblecito pintoresco “de casas de madera entre las montañas” me almorcé a dos ovejas, el peor ataque sufrido en la zona desde la II Guerra Mundial y, tal vez, desde la Guerra de Treinta Años e, incluso desde las invasiones de bárbaras. Los expertos se apresuraron a asegurar a los atribulados vecinos de que el cruel oso no volvería: "Como lo asesinos de alta escuela, sabe muchas mañas y nunca regresa a la escena del crimen", dijeron. Lo cierto es que las autoridades bávaras habían sido sorprendidas en pleno Mundial de Fútbol y sin experiencia reciente en manejo de osos salvajes. "Hemos tenido que establecer un protocolo de acción en sólo cuatro semanas", reconoció el H. Consejo del Oso Problema. Se pidió ayuda para capturarme a la Fundación Mundial para la Vida Salvaje (WWF) y se contrató a un equipo de expertos finlandeses con seis perros dueños de olfatos exquisitos. Pero mi rastro era difícil de encontrar en medio del caluroso verano que evapora muy rápido los olores y fatiga muy pronto a los perros.
Mi vida dependía de que los expertos lograran anestesiarme y trasladarme a una reserva ecológica para osos o devolverme a Italia, donde están mi madre y mi hermano. Pero se estableció un plazo fatal: si para el 27 de junio yo seguía fugitivo, entonces los cristianos y demócratas gobernantes de Baviera darían la orden de ejecutarme sumariamente.
Y así sucedió, apenas tras unas horas de vencido el plazo, me asesinó un cazador anónimo. Entonces, aliviadas las buenas conciencias, se desató por toda Europa un furor contra los asesinos. Pero la realidad es que la llamada civilización humana no toleró mi libre presencia en las cercanías de su tediosa cotidianidad. Era demasiado peligroso. Y si de por sí los humanos suelen ser implacables con los individuos de su especie que rompen las reglas y tratan de ser diferentes, ¿Por que iban a ser más tolerantes con la presencia de una “bestia”? De alguna manera, mi breve vida hizo eco y fue alegoría de la de los humanos rebeldes y atípicos que los snobs llaman outsiders. Yo estaba intrigado por las curiosidades de la civilización humana, pero no podía abandonar mis instintos primarios. Maté algunas ovejas, ataqué un par de gallinas y me serví, sin permiso, algo de miel directamente de los panales. Como a tantos otros díscolos traviesos e insumisos, los humanos me rechazaron y me condenaron a muerte para, eso sí, después consagrarme como a un héroe.